Intercambio de palabras: Víctor Canalejas Tejero

Víctor Canalejas Tejero

Las Palabras Descarriadas: Seguramente te gustan varios escritores, ¿puedes nombrar alguno?
Víctor Canalejas Tejero: No tengo una lista de autores favoritos porque creo que cada escritor y cada lector vive una evolución que provoca que los gustos, mutables, varíen en el tiempo. Lo que sí puedo decir es que he disfrutado mucho con obras de J.R.R. Tolkien, Philip K. Dick, William Goldman, Isaac Asimov, Robert A. Heinlein, Ursula K. Le Guin, Arthur C. Clarke, Frederik Pohl, Julio Verne, Ray Bradbury… Como puedes ver, no me suelo salir de la ciencia ficción y la fantasía.

LPD: Otra pregunta complicada: ¿puedes decirme tus tres novelas favoritas?
VCT: ¡Me temo que no podría, no! Aunque recuerdo haber disfrutado mucho con obras como Guía del autoestopista galáctico, El hobbit, y la saga de Rama. Si mañana me repites la pregunta, probablemente diría otros títulos, algo como: Solaris, Metro 2033, y La música del silencio.

LPD: ¿Y alguna obra literaria te ha decepcionado?
VCT: Iba a contestar que no porque siempre he sido muy selectivo escogiendo títulos debido a mi reducido tiempo para leer. Sin embargo, alguna vez cayó en mis manos algún éxito de ventas juvenil relacionado con sombras o con vampiros que sí me decepcionó; no logré entender el porqué de tanta fama para historias tan planas, cuyos textos, además, eran pobres y no faltos de errores. Al menos eran títulos con los que se animaban a leer bastantes lectores jóvenes, que no es poco. Aparte de algún caso puntual como esos, es inevitable encontrar alguna obra cuyo final aparenta estar deshinchado comparado con el resto de la obra. La última vez que me pasó esto fue con Invernáculo, de Brian W. Aldiss.
Dejando de lado los libros en sí, lo que sí me decepcionan son esas largas esperas que algunos autores hacen sufrir a los lectores: me sucede con el final de las sagas de George R.R. Martin y de Patrick Rothfuss, que estarían en mayúsculas en mi lista de autores favoritos (si la tuviera…) si no fuera por estas cosas. Sus razones tendrán, claro está, pero después de levantar tanta expectación y de crear una legión de seguidores, las esperas de muchos años hasta el siguiente libro me parecen descorazonadoras.

LPD: ¿Qué has leído últimamente?
VCT: Muy poco he leído últimamente porque he enfocado mi tiempo a escribir más que a leer, aunque lo último ha sido algo bastante diferente a lo que estoy acostumbrado: Campos de flores y minas, poesía contemporánea de Andrea Rollán. Y también la fabulosa y conmovedora historia de Daniel Keyes Flores para Algernon.

LPD: ¿Recuerdas la primera novela que leíste?
VCT: Me temo que no, porque provengo de una generación a la que los profesores de literatura nos hacían tragar clásicos de la literatura española que, muchas veces, se nos hacían indigestos e incomprensibles. Confieso que, durante muchos años, me perdieron como lector debido a ello. En la actualidad, desde la “generación Harry Potter”, y con el auge de la literatura juvenil, creo que todo es muy diferente. Lo que sí recuerdo es qué novela escogí leer primero, por gusto, debido a una de mis películas preferidas: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick, novela en la que se basó Ridley Scott para rodar Blade Runner, una de mis películas favoritas.

LPD: ¿Cuáles son tus géneros literarios preferidos a la hora de escoger lectura
VCT: Disfruto especialmente con la ciencia ficción, y también con la fantasía. Y si hay sentido del humor, mucho mejor.

LPD: ¿Eres capaz de explicar cómo te picó el gusanillo del escritor? ¿Cuántos años tenías?
VCT: Fue entre 2009 y 2010, con 30 añazos. Comencé por un asunto personal para el que decidí canalizar mi imaginación (hay gente que afirma que tengo casi demasiada… ¡Insensatos!) con la intención de crear una historia de fantasía y convertirla en regalo. Así descubrí, insospechadamente, que disfruto una barbaridad escribiendo.

LPD: ¿Tienes alguna obra olvidada en un cajón a la espera de salir a la luz?
VCT: Una obra completa como tal, olvidada, no. Durante los últimos diez años he escrito varias y he experimentado con ellas el acercamiento a editoriales, a la autopublicación y a la participación en concursos, la mayoría de las veces de manera anónima porque preferí que esta faceta de escritor quedara en segundo plano; ya tenía bastante con ocuparme profesionalmente como investigador científico y como deportista de alto nivel de tiro con arco, perfil que sigo manteniendo aún.

LPD: ¿Cuáles son tus planes de futuro? ¿Tienes alguna obra en mente?
VCT: ¡Tengo demasiados planes de futuro como para contarlos todos! Bueno, bromas aparte, y ciñéndome a lo que a letras se refiere, en 2020 acabé, al fin, el primer borrador de una ambiciosa obra de ciencia ficción que comencé a escribir nueve años atrás. Ambiciosa por los asuntos que trata. Siempre he tratado de hacer cosas así porque me hacen disfrutar y disfruto del camino que conducen a ellas: en parte en mi trabajo (he desarrollado novedades científicas y tecnológicas), también en deporte (he logrado algunas metas que poquísima gente ha conseguido), y ahora escribiendo. Para mí, crear algo original, así como descubrir y traspasar los propios límites, son aspectos que forman parte de la vida tal como yo la veo. En ocasiones, podemos llegar a metas de ese tipo después de un proceso de aprendizaje y perfeccionamiento y establecer, así, una nueva altura del listón, o incluso crear algo que cambie el mundo para bien. Motivación no me falta y voy a por ello, como siempre.
Además, en 2021 espero poder preparar más concursos literarios, en especial de ciencia ficción. En 2020, por primera vez, conté con bastante tiempo para escribir y participar en un puñado de certámenes de relatos de ciencia ficción, y obtuve dos primeros premios y un tercero. Esos resultados representaron un gran aliciente para mí, y espero tener tiempo para preparar diversos concursos venideros. En este sentido, mis experiencias en 2020 fueron positivas y aprendí mucho (sí, soy capaz de juntar ”2020” y “positivo” en la misma frase, así soy yo), en especial en el concurso del foro Zona eReader. Tanto fue así que nació en mí un gran interés por asuntos como la corrección de textos. Debido a múltiples habilidades y capacidades que he cultivado durante años en ciencia y en mi deporte, a mi capacidad de atención por el detalle y a otras cosas más, pienso que puedo desarrollar grandes competencias trabajando con textos científicos, académicos, divulgativos, técnicos y, por supuesto, literarios.


Conoce la obra: Una historia epiquísima (pero real, ¿eh?)

Entrevista al autor de "Una historia epíquisima (pero real, ¡eh?"), Víctor Canalejas Tejero

LPD: Comenzaré por el principio, ¿cómo fue el proceso para elegir el título?
VCT: El título es creación mía y, sinceramente, no recuerdo bien si lo escogí porque era algo que ya había escrito en el manuscrito, o porque me pareciera muy apropiado para la obra y decidiera incluirlo posteriormente en la historia. No es que tenga mala memoria (bueno, a veces sí…), pero comencé a escribir esta obra hace tantos años y el ritmo de escritura era tan lento, que esos detalles yacen, difuminados, en las brumas del pasado, por decirlo de alguna manera.

LPD: ¿Cómo nació la idea de escribir “Una historia epiquísima (pero real, ¿eh?”?
VCT: En parte, para dar rienda suelta a mi imaginación y sentido del humor, y también para mantener equilibrada mi mente durante mi tesis doctoral. Si digo el título de mi tesis y el nombre del lugar en el que la realicé (Desarrollo de superficies nanoestructuradas para biosensores ópticos y sensores biomiméticos. Instituto de Sistemas Optoelectrónicos y Microtecnología de la Universidad Politécnica de Madrid), creo que la mayoría puede hacerse una idea de la complejidad y exigencia del trabajo. Fue duro, aunque puedo decir que, en mi caso, mereció la pena.
La idea que dio origen a “Una historia epiquísima” surgió en mi cabeza en verano de 2011. Tenía muchas ganas de escribir una historia de fantasía que me sirviera de válvula de escape mientras trabajaba con seriedad y rigurosidad en experimentos y artículos científicos, y como siempre he disfrutado con las parodias y el humor, la inspiración me llegó una noche, mientras escuchaba música épica como la que crea TSFH. Así, decidí crear una historia original y divertida en la que reírme (y reírnos) de los abundantes tópicos de las historias de fantasía. Eso queda patente desde el principio mismo de “Una historia epiquísima”, ya que comienza con un cliché con el que suelen acabar muchísimas obras: ¡con la madre de todas las batallas!

LPD: Toda novela tiene alguna escena más complicada de escribir, ¿existe esa escena en “Una historia epiquísima (pero real, ¿eh?)”?
VCT: No especialmente. Suelo escribir al estilo “brújula”, es decir, mis manos toman posesión de mi cuerpo, y teclean y teclean dejándose llevar por las ideas que tengo para la historia en general y para cada escena en particular. A pesar de todo, algo más de dificultad sí encontré cuando escribí el final: no me resultó fácil dar por acabada una obra cuyo borrador me acompañó tantos años; fue como despedirse de un gran amigo.
Lo que sí me supuso más esfuerzo fue cuidar tanto el estilo como el sentido del humor, pues no deseaba convertir la historia en una colección de chistes bajos, malos, fáciles y toscos; ya hay novelas y películas con ese estilo, y a mí, personalmente, no me divierten mucho.

LPD: ¿Sabes cuánto tiempo tardaste en tener la novela lista para su publicación?
VCT: Sí, soy meticuloso para ese tipo de cosas: dediqué cinco años y casi ocho meses de escritura intermitente (a veces demasiado intermitente, todo hay que decirlo) para esbozar escenas y personajes, para redactar y pulir la historia, y también para definir y afinar tanto el estilo como el sentido del humor. Después de todo ese tiempo, apuntando ideas mientras viajaba en transporte público y escribiendo a ratos, en 2017 logré acabar un borrador con el que me sentí satisfecho. Tiempo después, en 2019, decidí que quería cambiar el aspecto del anonimato en el que me movía con mis creaciones literarias; alguien cercano me animó a ello porque vio que me lo pedía el cuerpo, y también porque le gustó muchísimo “Una historia epiquísima (pero real, ¿eh?)” y veía interesante que llegase a más lectores. Y parece que tenía razón, porque me tiré de cabeza a la piscina con la editorial Libros.com, que realiza campañas de “crowdfunding”, y el asunto cristalizó positivamente. Antes de enviarles mi propuesta trabajé un poquito más el manuscrito, y les gustó tanto la historia que respetaron íntegramente la obra; solo trabajamos para pulir y corregir el texto, además, claro está, de los entresijos editoriales que rodean la publicación de un libro.

LPD: ¿Reescribirías alguna escena?
VCT: Es probable que, con el tiempo, lo hiciese, porque nuestras ideas pueden evolucionar y nuestras capacidades suelen mejorar. Pero no es algo que haría a corto ni medio plazo; he quedado tremendamente satisfecho con el resultado.

LPD: ¿Te sientes identificado con algún personaje de “Una historia epiquísima (pero real, ¿eh?”?
VCT: No, no soy partidario de volcar la personalidad del autor en sus personajes. Aunque algunos de ellos contienen pinceladas de mí mismo, no lo niego, y creo que es inevitable y natural que suceda. ¡Aunque no aclararé si se trata de los buenos o de los malos de la historia, por supuesto! ¡Ni tampoco aclararé si hay buenos o malos en la historia! ¿He dicho ya que en esta obra juego con los clichés del género…?

LPD: Tu obra mantiene el humor durante toda la historia. ¿Cómo lo has logrado?
VCT: La respuesta corta es que disfruté como un niño mientras escribía, jugando con todos esos aspectos provenientes de la fantasía y de la ciencia ficción como si fueran pedazos de plastilina.
La respuesta larga es que lo conseguí no sin dificultad, y sonrío y me río cuando lo digo. Como he relatado ya, he tenido en mi vida etapas profesionales que me exigían mucha seriedad y concentración, y mi mente necesitaba evadirse, encontrar una vía de escape para liberar tensión. Para ello realizaba y realizo diversas actividades estimulantes con las que sé que disfruto, siendo algunas de las pudorosas hacer deporte (tiro con arco) y escribir. Y, como muchos saben, la escritura es un campo fértil para dejar que la imaginación se desparrame. El resto consistió en dar cancha a mi mente para que concibiera detalles graciosos y escenas divertidas, en permitir que surgieran chispazos de humor en mi cabeza. Disfruté tanto del proceso que, cuando di por finalizada la historia, me dio bastante pena. Por ello, desde entonces, suelo incluir aspectos humorísticos o cómicos en mis escritos. Como muestra de ello, durante el confinamiento (¡ojo, palabra del año para FundéuRAE en 2020!) escribí y publiqué relatos cortos cada uno o dos días para animar la situación, y las historias siempre tenían el humor como punto en común. El resultado es una antología de 40 relatos titulada “Coronacuentos” que está disponible, gratis para siempre, en Lektu.

LPD: No me puedo olvidar de la portada. ¿Me puedes explicar cómo fue el proceso de elección?
VCT: Comenzaré diciendo que esta obra es un sueño cumplido: deseaba escribir una buena historia (bueno, lo de “buena” aún tiene que llegar con más lectores y opiniones, aunque por ahora va bien en ese aspecto, no puedo quejarme), una historia con la que disfrutar y divertirse, que avivase la faceta friki que muchos llevamos dentro, y que llegara a los lectores por sí misma.
Para ello opté por la editorial Libros.com, que lleva a cabo campañas de “crowdfunding”. Lo hice así debido a que un amigo había publicado ahí tiempo atrás y había acabado contento con el proceso. La imagen de mi campaña fue un dragón de papiroflexia de mi creación, proveniente de otra época anterior (¿he dicho ya que hay gente que dice que tengo demasiada imaginación?). Era perfecto porque evocaba uno de los personajes que aparecen en la historia, en concreto un dragón de bolsillo (interesante, ¿eh?), y propuse a la editorial que fuera el elemento central de la portada. Les encantó la idea, y por los impedimentos de movilidad en 2020 que todos conocéis, terminé haciendo unas fotos yo mismo que fueron posteriormente editadas por los profesionales de la editorial. Además, la composición de la portada fue sugerencia mía, y en Libros.com le dieron forma de manera especialmente chula.

LPD: ¿Qué le dirías a un lector que duda si leer “Una historia epiquísima (pero real, ¿eh?”?
VCT: Le zarandearía y le arrastraría por el suelo hasta que sus dudas cediesen y… Hum, no, eso mejor no; admito que podría funcionar, pero no parece lo apropiado…
Creo que le preguntaría si disfruta con la fantasía y la ciencia ficción. Si la respuesta es afirmativa y si parece alguien divertido e inteligente, capaz de captar sutilezas y de reírse con parodias hiladas una tras otra, le diría que tiene la oportunidad de leer una obra original y diferente a las demás, con una historia muy trabajada y una factura muy cuidada. “Una historia epiquísima” es una obra que concebí para que todos los aficionados a la fantasía y a la ciencia ficción disfrutaran un rato, se divirtieran, riesen y despertaran su lado más friki, ya que las referencias son incontables y no siempre están a la vista. Y es que esta novela de fantasía épica y cómica contiene pinceladas, y también brochazos, de ciencia ficción, de cultura popular, de actualidad y hasta algo de crítica social, ¡ahí es nada!

LPD: Para finalizar la entrevista, si piensas que me he olvidado de preguntar algo, ahora es tu momento. 
VCT: La entrevista me ha parecido muy interesante y completa. Te agradezco mucho, Ana, el tiempo que dedicas a la literatura para darle vida a Las Palabras Descarriadas.
Y me gustaría terminar con más palabras de agradecimiento: reiterar las que tengo para los ciento treinta mecenas que hicieron posible que cumpliera el sueño de publicar de manera profesional esta obra, y también las que tengo para las personas que han trabajado para que el resultado sea tan magnífico. ¡Gracias a todos y todas!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .