Intercambio de palabras con Ricardo Secilla

Conoce al autor: Ricardo Secilla

Las Palabras Descarriadas: Seguramente te gustan varios escritores, ¿puedes nombrar alguno?
Ricardo Secilla: Es una pregunta muy difícil y seguro que en el futuro me acordaré de algún otro autor y desearé haber respondido de otra manera; aun así, a voz de pronto, siempre he admirado a H.G. Wells, no por la calidad de su obra en sí, sino por las ideas tan originales y adelantadas a su época. Hablamos del primero que escribió sobre una invasión alienígena, sobre un hombre invisible, sobre algo parecido a experimentos genéticos (antes de que naciera la genética), sobre bombas atómicas (él inventó el término 30 años antes de que existieran) y que popularizó el concepto de máquina del tiempo. Pero lo que más me llama la atención de su obra es que detrás de toda esa ficción hay ideas sociológicas y políticas que iban en contra de las corrientes de pensamiento de su época, además de reivindicaciones sociales que por desgracia siguen vigentes hoy en día.

LPD: Otra pregunta complicada: ¿puedes decirme tus tres novelas favoritas?
RS:
Sí que es complicada, eso cambia según el momento de la vida en el que te lo pregunten y a veces según el día de la semana. Ahora, sin pensarlo mucho, te diría que “Rebelión en la Granja” de George Orwell, “Hijos de la Eternidad” de Aguilera y Redal o “Las Puertas de Anubis” de Tim Powers, seguro que después me acuerdo de alguno más y me arrepiento.

LPD: ¿Y alguna obra literaria te ha decepcionado?
RS:
Quizás “El Último Anillo” de Yeskov. Es una obra que empieza siendo muy divertida, porque te cuenta “El Señor de los Anillos” desde el punto de vista de los orcos, pero pasados los primeros capítulos, a mí al menos, se me hizo un poco tediosa.

LPD: ¿Qué has leído últimamente?
RS:
Mi última lectura ha sido conjunta con mi hijo: una relectura de “La Historia Interminable”, una obra que yo ya había leído hace bastantes años. Para alguien de su edad es una opción excelente para aficionarse a la lectura, mientras que para mí revisitar esta obra de adulto me ha hecho verla desde una perspectiva muy diferente e interesante.

LPD: ¿Recuerdas la primera novela que leíste?
RS:
Creo que la mayoría de lectores de mi generación empezamos a aficionarnos con los cómic de Mortadelo, Astérix y Tintín; pero lo que es novela, me parece que la primera que cayó fue “Viaje al Centro de la Tierra” de Julio Verne, si no recuerdo mal. Tendría unos diez u once años.

LPD: ¿Cuáles son tus géneros literarios preferidos a la hora de escoger lectura?
RS:
Normalmente me llama más la ciencia ficción, la fantasía o el terror, pero he leído de todos los géneros y bastantes clásicos.

LPD: ¿Eres capaz de explicar cómo te picó el gusanillo del escritor? ¿Cuántos años tenías?
RS:
Desde muy pequeñito he sido aficionado a dibujar, lo que me servía para plasmar algunas historias en forma de cómic. Más adelante, con unos 13 años, escribí mi primer relato, que trataba sobre un detective resolviendo un crimen. No era nada original, pero a partir de ahí me aficioné a escribir, manteniendo el hábito más o menos hasta los 18 años. En la universidad lo dejé todo de lado, aunque siempre tenía esa espinita ahí clavada: no tenía tiempo o el que tenía lo empleaba en otras cosas, pero las historias surgían y se perdían en el olvido.
Pasó el tiempo y un día, ya con treinta y muchos años, abrí el procesador de textos por una cuestión de trabajo y comencé a teclear; pero lo que apareció en la pantalla no tenía nada que ver con el trabajo: era un críptico párrafo en el que un hombre llamado Mareck de Oslon contemplaba el mar de un mundo ajeno a él. Poco a poco empecé a alimentar a aquella extraña criatura, que comenzó a crecer y a tomar forma; y así surgió “El Navegante de la Eternidad”. De eso hace ya más de 10 años y, a pesar de que apenas le he podido dedicar tiempo, he publicado algunos relatos y otra novela: “Metal Oscuro”, aunque esta última es la reescritura de una historia que tenía en un cajón desde los 16 años.

LPD: ¿Tienes alguna obra olvidada en un cajón a la espera de salir a la luz?
RS:
Metal Oscuro” estuvo guardada unos 30 años, de aquella época puede que haya algún relato por ahí perdido, pero ahora prefiero buscar ideas nuevas.

LPD: ¿Cuáles son tus planes de futuro? ¿Tienes alguna obra en mente?
RS:
Tengo varias cosas en mente, incluida una continuación de “Metal Oscuro” que ya empecé a escribir hace unos meses. También tengo un eterno proyecto de no ficción: un manual sobre técnicas para alcanzar el sueño lúcido. La cuestión es encontrar tiempo para desarrollar todo esto.


Conoce la obra: El Navegante de la Eternidad

LPD: Comenzaré por el principio, ¿cómo fue le proceso de elegir el título?
RS:
El título surgió casi en el primer momento, cuando tenía más o menos definida la historia y al personaje principal. Me pregunté: ¿Qué clase de bicho es el protagonista? Entonces, de una forma natural surgió lo que definía muy bien a este: una especie de “holandés errante” del multiverso, un navegante perdido en un laberinto de historias que están más allá del espacio y del tiempo.

LPD: ¿Cómo nació la idea de escribir “El navegante de la eternidad”?
RS:
Sin duda hubo una serie de sueños que dejaron en mí cierto pozo y que hicieron que de manera inconsciente la idea principal empezara a tomar forma en mi imaginación, así que, hasta cierto punto, es real lo que cuento en el prólogo. Supongo que por eso el principio fue tan espontáneo. A partir de toda esa idea principal, tomando escenas de distintos sueños, imaginando los huecos que quedan y montando todo para que encaje con cierta lógica, fue surgiendo la novela.

LPD: Toda novela tiene alguna escena más complicada de escribir, ¿cuál fue la más complicada de escribir en “El navegante de la eternidad”?
RS:
Sin hacer mucho spoiler, hay una escena de sexo con una especie ser primordial que posee una mente que en muy poco se parece a la de un ser humano, que se encuentra dentro de un humano, pero que a la vez está en otro plano de la existencia con una forma inimaginable, ya que se extiende más allá de las cuatro dimensiones que podemos concebir. En esta escena el sexo se produce tanto a niveles físicos como psíquicos, de una forma tan intensa que no sabía muy bien cómo describirlo. No sé si conseguí transmitir toda esa locura, supongo que el resultado final es algo que cada lector debe juzgar.

LPD: ¿Sabes cuánto tiempo tardaste en tener lista esta obra para su publicación?
RS:
Me llevó como dos años escribirla, y una vez escrita tardé tres en publicarla. Durante esos tres años creé algunos relatos que presenté a concursos. Gracias a esto encontré la página de Zonaereader y durante un tiempo colaboré en la coordinación de los concursos literarios de esta web. Esto fue una gran experiencia, que me dio la ocasión de conocer a gente estupenda que además compartía las mismas inquietudes e intereses que yo. Un poco después publiqué junto con mis compañeros de Zonaereader una antología de relatos: “Susurros de otros Mundos”; viendo que aquello había sido una buena experiencia comprendí que la autopublicación era una opción interesante, así que poco después de aquello, con muchas dudas, di el paso en solitario y publiqué “El Navegante de la Eternidad”.

LPD: ¿Cambiarías alguna escena?
RS:
Cuando leo algo mío encuentro fallos y termino cambiando o eliminando cosas. Respecto al navegante, ahora no sabría concretar, pero si algún día lo releyera seguro que terminaría sacando otra edición con algunos cambios.

LPD: ¿Te sientes identificado con algún personaje de “El navegante de la eternidad”?
RS:
No, aunque a Máreck le he prestado los sueños y puede que alguna que otra experiencia. Se puede decir que tiene algo de mí, pero no me siento identificado con él, ya que es un tipo algo sociópata y sin un sentido del bien y del mal muy claro.

LPD: Algunos escritores se basan en personas de su entorno para crear a sus personajes ¿ha sido el caso en “El navegante de la eternidad”?
RS:
Quizás, pero no es algo que se haga de manera consciente. Siempre intento construir los personajes desde cero, creándoles un pasado y construyendo sobre este una personalidad propia. En el caso del navegante además me he inspirado en determinados mitos y personajes históricos, pero de una forma muy libre.
Aunque sí me ha pasado que después de crear a determinados personajes he conocido a gente que me los recordaba.

LPD: No me puedo olvidar de la portada. ¿Me puedes explicar cómo fue el proceso de elección?
RS:
La portada original surgió casi al mismo tiempo que los primeros párrafos. Imaginé a alguien viajando sin control por una red de agujeros de gusano, así que diseñé una figura humanoide atrapada en una especie de túnel cósmico. Esta portada la eliminé en la tercera edición, cuando decidí sustituirla por alguna de las escenas del libro, así que recreé el paraje en el que Máreck encuentra unas ruinas en las que descubre algo trascendental sobre él mismo y sobre el mundo en el que se encuentra.

LPD: ¿Qué le dirías a un lector que duda si leer “El navegante de la eternidad”?
RS:
Cuando lo escribí lo hice pensando en el libro que a mí me hubiera gustado leer, así que si ese lector tiene unas inquietudes similares a las mías, es muy probable que lo disfrute tanto como yo disfruté escribiéndolo.
¿Que cuáles son estas inquietudes? El tema del multiverso es algo fascinante: imagina que hay infinitos universos y que todas las historias posibles suceden infinitas veces. Que la única comunicación posible entre estos universos es a través de un campo psíquico que impregna el hiperespacio, y que dicho campo es el responsable de las visiones artísticas y locuras varias de la humanidad. ¿Y si un ser, similar a una especie de parásito, se filtrara por este campo alimentándose de información y alterando las historias de estos mundos?
Por si todo esto pareciera un tema demasiado exótico, le diría que lo dicho anteriormente solo es un principio, o una excusa, para crear una historia sobre la naturaleza del ser humano y sobre los mecanismos de la historia, eso sí, disfrazada de fantasía épica y llena de peleas con espadas, de batallas, de intrigas políticas y religiosas, de lucha por el poder y por la supervivencia, de odio y de amor, porque dentro de la novela también tiene cabida una historia de amor de lo más extraña e imposible.

LPD: Para finalizar la entrevista, si piensas que me he olvidado de preguntar algo, ahora es tu  momento. 
RS:
Ha sido una entrevista muy completa y he disfrutado mucho respondiendo a tus preguntas. No se puede decir que te hayas olvidado de nada. Solo me gustaría hacer un apunte sobre “El Navegante de la Eternidad”: después de 6 años publicado, con miles de descargas y algunas reseñas, me han llamado la atención las distintas interpretaciones que han tenido los lectores sobre cómo se trata el tema de las religiones en la novela. Me ha parecido enriquecedor que unos hallaran algo espiritual en El Navegante, mientras que otros lo hayan visto como una crítica feroz a las religiones. No niego que hay una intención de dejar en evidencia a los fanatismos e ideas radicales de cualquier tipo, pero respecto a lo demás, cada personaje ha sido desarrollado con unas creencias y formas de pensar dentro del universo en el que se mueven. Por eso me ha parecido muy interesante en distintas reseñas y críticas lo que cada lector ha interpretado.

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