Intercambio de palabras con Marina Ethel Carvalho Rodrigues

Conoce a la autora: Marina Ethel Carvalho Rodrigues
Marina Ethel Carvalho Rodrigues

Las Palabras Descarriadas: Seguramente te gustan varios escritores, ¿puedes nombrar alguno?
Marina Ethel Carvalho Rodrígues:
Me gustan demasiados autores, por ejemplo este año quedé encantada con: María Acosta, Alfredo del Arroyo, Fernando Olszanski, Alberto Caballero, Ricardo Vacca, Julio Verne, Berenice de la Cruz, Luis Alberto Ambroggio, Carla Montero Maglano y Sandra Barneda.

LPD: Otra pregunta complicada: ¿puedes decirme tus tres novelas favoritas?
MECR:
No tengo novela favorita.

LPD: ¿Y alguna obra literaria te ha decepcionado?
MECR:
No. Para que una obra literaria me decepcione, tendría que leerla con la ilusión de que fuera algo específico. Cuando abro un libro lo hago con la mente en blanco, dejo que el autor se meta en mi cerebro sin juzgarlo ni decirle como hablarme. Vivo el libro en cada página. No leo libros ni por recomendación, ni por compromiso, por lo que podría decir que los libros me eligen a mí.

LPD: ¿Qué has leído últimamente?
MECR:
Continuando la lista del punto 1. Luz Stella Mejía, Hernán Cousté, Sylvia Ellstón, Teresa Aburto Uribe, JD Oldman y a Oxaalida. De estos últimos cuatro, soy lectora Beta, por lo que tengo la suerte de haber leído esas obras antes de que se publiquen, espero que pronto salgan a la luz porque están fabulosas.

LPD: ¿Recuerdas la primera novela que leíste?
MECR:
Por supuesto, yo tenía como diez o nueve años cuando leí Violeta de Whitfield Cook.

LPD: ¿Cuáles son tus géneros literarios preferidos a la hora de escoger lectura?
MECR:
No tengo un género favorito, podría decir que el menos favorito es autoayuda, por el hecho de que, cuando agarro un libro, lo que quiero es despegar los pies del suelo y volar con la imaginación. Y la autoayuda clásica, ya sabés, la del tipo consejos, no me permite eso.

LPD: ¿Eres capaz de explicar cómo te picó el gusanillo del escritor? ¿Cuántos años tenías?
MECR: La verdad que no, siempre supe que quería publicar, por eso tengo grabado en mi mente el momento en que escribí «Mi mamá me mima» (fue la primera oración que me enseñaron a escribir en la escuela). Fue una sensación sobrenatural colocar el punto final a esa oración, fue un punto y aparte, porque tuve la certeza de que al fin podría empezar a volcar todo lo que estaba en mi mente en papeles que algún día serían libros.

LPD: ¿Tienes alguna obra olvidada en un cajón a la espera de salir a la luz?
MECR:
En este momento tengo doce obras guardadas en archivos en la computadora, archivos en el teléfono, archivos portátiles, en cuadernos, en papeles y notitas metidos por los cajones de mi casa.

LPD: ¿Cuáles son tus planes de futuro? ¿Tienes alguna obra en mente?
MECR:
En este momento estoy trabajando en dos libros para, el año que viene. Uno es un cuento para niños, sobre el autismo. Y el otro es una novela de ciencia ficción para jóvenes. En ambos, la temática de trasfondo es la inclusión.


Conoce la obra: Secuelas

LPD: Comenzaré por el principio, ¿cómo fue le proceso de elegir el título?
MECR:
Fue bastante frustrante porque los títulos que me gustaban ya estaban tomados, así que di muchas vueltas al respecto. Finalmente, charlando con un amigo sobre el libro, le dije que algunas historias eran secuelas de otras, y fue donde me di cuenta de que me gustaba para el nombre del libro.

LPD: ¿Cómo nació la idea de escribir los cuentos que componen “Secuelas”?
MECR:
La idea surgió cuando un profesor de taller de cuentos me dijo que un solo autor no podía escribir un libro de cuentos con una sola temática. En ese instante se me vinieron a la cabeza escritos que estaban perdidos por los cajones y otros que ya tenía en mente para escribir. Me di cuenta de que perfectamente podían conformar un libro de violencia naturalizada, y le dije, yo voy a hacer un libro, pero desde dentro del círculo violento del día a día. Antes de que me digan que no lo podía hacer, ni si quiera había valorado lo que tenía desparramado por la casa. ¡Ja, ja, ja! Ya ves que soy testaruda. Por si acaso, no me pidas que no me tire de un puente. ¡Ja, ja, ja!

LPD: Toda novela tiene alguna escena más complicada de escribir, en tu caso ¿cuál fue el cuento más complicado de escribir?
MECR:
El cuento más complicado fue el que hice en España, como la historia estaba situada allí no tenía sentido que fuese en español de Argentina, así que, confisqué el televisor en la casa y vi dos meses de novelas y series en Netflix para lograr los diálogos. Fue muy gratificante, me encanta el acento español. Pero los otros dos habitantes de la casa se quedaron sin televisor por mi culpa. ¡JA, ja, ja! Sí, a veces en honor al arte soy egoísta, pero después se me pasa. Esa historia también me costó hacerla porque era difícil esconder el final. Ya sabes que un cuento sin final sorprendente no es un cuento, así que ese sí que me tomó tiempo. Es más, fue el único cuento que duró todo el proceso creativo del mismo libro. Desde que decidí armar el libro hasta que terminé la tapa, ese cuento se fue escribiendo.

LPD: ¿Sabes cuánto tiempo tardaste en tener lista esta antología para su publicación?
MECR:
Si tengo en cuenta la fecha en la que escribí el primer cuento, estaríamos hablando de diez años, pero si tomamos el tiempo que me tomó juntar todo lo que tenía mezclado en los cajones y decidí organizar para publicar, fue de más o menos dos meses.

LPD: ¿Cambiarías algún cuento por otro?
MECR:
No.

LPD: ¿Te sientes identificado con algún personaje de algún cuento de “Secuelas”?
MECR:
Por supuesto. Para contar Secuelas, me corté en pedacitos milimétricos, estoy en casi todos los cuentos. A veces como espectadora y otras soy personaje, ya que muchas de las cosas contadas allí son de mis propias vivencias.

LPD: Algunos escritores se basan en personas de su entorno para crear a sus personajes ¿ha sido el caso en algún o algunos de los cuentos?
MECR:
Claro, además de estar yo, hay muchas personas dentro de mi entorno familiar o amistades. Otros fueron tomados de notas periodísticas.

LPD: No me puedo olvidar de la portada. ¿Me puedes explicar cómo fue el proceso de elección?
MECR:
La primera idea que tuve para la portada fue poner fotos que identifiquen a cada caso, y luego hacer que se pierdan en la oscuridad. La idea es que la violencia está a nuestros ojos, pero no la percibimos. Así que empecé a pedirles a mis amigos de Facebook fotos específicas. Por ejemplo, un día pregunté quién tenía una pistola con una bala, otro día un cuchillo con sangre y cosas por el estilo. Lo bueno es que, como mis amigos me conocen, ya suponían para que era. Finalmente, cuando conseguí todas las fotos y las oscurecí. Sentía como que la tapa estuviese vacía, faltaba algo. Fue cuando me acordé de como me asustaba la cara de la enfermera que estaba en un cuadro, en una salita de emergencias a la que iba cuando era chica. Ahí, una bella mujer tenía el dedo sobre los labios pidiendo silencio. Ese gesto me resultó siempre espeluznante ya que es el mismo que hacía el victimario que me arruinó la infancia. Sentí que debía reproducirlo y apagué la luz en mi living, mientras todos dormían. Me senté frente a la computadora y me puse a practicar. Ninguna foto me servía para nada. En eso, mi hija se despertó para ir a tomar agua a la cocina y al veme en la pantalla se asustó, y yo me asusté del susto de ella. Después de un ataque de risa y de comprobar que mi hija estaba bien, volví a sentarme frente a la computadora, y ahí estaba la imagen perfecta. Ni siquiera me di cuenta que había tocado el botón.

LPD: ¿Qué le dirías a un lector que duda si leer “Secuelas”?
MECR:
Que, si tiene dudas, que no lo lea. Los libros tienen que llamarnos, si no es así, es que no es el momento adecuado para leerlo o que tal vez, no tenemos que hacerlo. No necesito que todo el mundo lea Secuelas, es un libro fuerte y difícil de digerir para personas sensibles. Yo confío en que mi mensaje va a llegar a quienes lo necesiten.

LPD: Para finalizar la entrevista, si piensas que me he olvidado de preguntar algo, ahora es tu momento.
MECR:
La verdad es que es una entrevista super completa, lo único que se me ocurre agregar son dos detalles. Uno es que incluí la palabra «mañana» en cada historia con el fin de mostrar la esperanza que tienen las personas dentro del círculo de que al otro día todo cambiará mágicamente. El otro detalle es que dentro el libro representé simbólicamente el ritmo natural de la violencia. Por lo que algunas historias parecen mucho más tranquilas que las otras. Algunas son solo la consecuencia de otro cuento, por ejemplo, Toc, toc, donde vemos a alguien totalmente perdida a causa de la violencia que vivió en otro de los cuentos. Ese está basado en una experiencia personal mía. La violencia hace estragos con la mente y a veces es difícil determinar que es verdad y que es mentira. Además, si la violencia naturalizada fuese constantemente cien decibeles de violencia, las víctimas no permanecerían tanto tiempo atrapadas en él. Lo más común, es que, por el contrario, la violencia constante y natural sea la sutil, la que apenas se nota, esa que sostiene a las violencias más densas y peligrosas. Por último, quiero darte las gracias por esta amena entrevista y la bella reseña que me hiciste anteriormente. Eres un encanto, gracias por todo.

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