El origen de las expresiones populares
¡A carnicera por barba, y caiga el que caiga!
Una expresión nacida, según la tradición, del desmedido apetito de unos frailes que preferían arriesgar la salud antes que reducir su ración de carne.
La tradición sitúa el origen del dicho en una comunidad de frailes poco dispuesta a moderar su apetito.
¿Qué significa?
La expresión «¡A carnicera por barba, y caiga el que caiga!» se aplica a quienes solo buscan satisfacer sus deseos o apetitos, sin preocuparse por las consecuencias.
Se utiliza especialmente para criticar a las personas glotonas, excesivas o incapaces de moderarse, aunque también puede referirse a cualquiera que actúe de forma egoísta y temeraria.
En una frase
«Sabía que tanta comida le sentaría mal, pero volvió a llenarse el plato: ¡a carnicera por barba, y caiga el que caiga!».
¿De dónde procede?
El origen del dicho se relaciona con una antigua historieta protagonizada por frailes. Como sucede con muchas narraciones populares, distintas regiones situaron el episodio en alguno de sus conventos.
El militar y escritor aragonés Romualdo Nogués, conocido también como «un soldado viejo natural de Borja», atribuyó la historia al monasterio de Veruela.
Nogués recogió la anécdota en su libro Cuentos, dichos, anécdotas y modismos aragoneses, publicado en Madrid en 1881.
La protesta de los monjes
Según la historia, los monjes del convento recibían diariamente una abundante ración de carne: tres libras carniceras por persona.
Al observar que se producían numerosas apoplejías entre los miembros de la comunidad, el abad decidió reducir la cantidad de carne para proteger su salud.
Los frailes, sin embargo, se opusieron unánimemente a la medida y respondieron:
«¡A carnicera por barba, y caiga el que caiga!».
Preferían mantener su desmesurada ración, aunque alguno de ellos enfermara o muriera. La frase terminó utilizándose para describir a quienes anteponen el placer inmediato a cualquier riesgo o consecuencia.
¿Qué significa «por barba»?
En esta expresión, «por barba» significa «por persona» o «para cada individuo». La barba se utiliza como una manera popular de contar a los integrantes de un grupo.
Por tanto, la frase exigía una libra carnicera completa para cada uno de los frailes.
¿Cuánto pesaba una libra carnicera?
La libra carnicera era una antigua unidad de peso utilizada en varias provincias españolas para pesar carne y pescado.
Según recoge el diccionario académico, estaba formada generalmente por treinta y seis onzas. Sin embargo, su valor podía variar según la región, pues en algunos lugares constaba de veinticuatro onzas.
Recibía ese nombre porque pesaba aproximadamente el doble que la libra común. Por ello, las tres libras carniceras mencionadas en la anécdota constituían una cantidad verdaderamente desmesurada para una sola persona.
Su uso en la actualidad
Hoy es una expresión poco frecuente, pero puede utilizarse de manera irónica para hablar de quien se entrega sin medida a la comida, al placer o a cualquier otro capricho.
También puede aplicarse a decisiones colectivas tomadas sin prudencia, especialmente cuando se conocen los riesgos, pero se decide seguir adelante con la idea de que cada cual asuma después las consecuencias.
Fuentes consultadas
La explicación principal del significado y del origen de este dicho procede de El porqué de los dichos, de José María Iribarren.
La anécdota atribuida al monasterio de Veruela fue recogida por Romualdo Nogués en Cuentos, dichos, anécdotas y modismos aragoneses, publicado en Madrid en 1881.
La definición de la libra carnicera procede del Diccionario de la lengua española y de antiguas ediciones del diccionario de la Real Academia Española.
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