Intercambio de palabras con Juan Velarde

Conoce al autor: Juan Velarde

Las Palabras Descarriadas: Seguramente te gustan varios escritores, ¿puedes nombrar alguno?
Juan Velarde: Tengo una larga lista de escritores favoritos. Disfruto saltando de un género literario a otro, eso hace que uno renueve el entusiasmo por los libros y no caiga en el hastío de leer siempre lo mismo. Por decirte los primeros que se me vienen a la cabeza, me encanta un autor como Roald Dahl con su humor a veces ligeramente ácido y en ocasiones bastante negro. Tampoco le hago ascos a un buen libro de Dennis Lehane, con sus historias llenas de irlandeses y venganzas. De ahí puedo dar el salto a Isaac Asimov y sus robots. También admiro a un tipo  como Raymond Carver y como lograba escribir esas historias sencillas y extrañamente melancólicas como cuadros de Hooper; y también releo de vez en cuando a otro Raymond, Bradbury, que creo que está lejos de ser un autor de ciencia ficción como a veces se le encasilla, para mí ha inventado un nuevo género que no sé cómo diablos  llamarlo: quizás la poética-ficción, porque considero que no le interesa en absoluto la ciencia sino otra cosa, las relaciones humanas, la añoranza de los veranos, la soledad en Marte… Y con estos autores solo te he descrito la punta de la punta del iceberg, porque también me fascinan Cheever, Capote, Patricia Highsmith, Agatha Christie, Delibes…

LPD: Otra pregunta complicada: ¿puedes decirme tus tres novelas favoritas?
JV: Pues así a bote pronto te diría Al este del Edén de John Steinbeck, una novela río que va mucho más allá de la historia que cuenta la famosa película de James Dean; Mystic River de Dennis Lehane podría ser perfectamente la segunda, negra como la cueva de un vampiro; y la tercera El camino, de Miguel Delibes, para poner una española, con el Mochuelo, el Moñigo y demás personajes inolvidables. Pero si me preguntas dentro de una semana lo mismo te digo que La montaña mágica de Thomas Mann, o Canadá de Richard Ford, o Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell, todo depende del estado de ánimo.

LPD: ¿Y alguna obra literaria te ha decepcionado?
JV: Me decepcionó bastante Crimen y Castigo de Dostoyevski. No quiero decir que sea mala ni mucho menos, pero yo tenía las expectativas muy altas y no me pareció para tanto. Empieza y termina bien, pero hay una zona intermedia en la que se estanca a mi parecer. Aunque puede que sea culpa mía ya que yo tengo un problema con las novelas rusas: me cuesta leerlas porque a los mismos personajes se les suele llamar de distintas maneras debido al patronímico y hay un momento en el que ya no sabes a quién se refieren. Aún así creo que hay que leerla. A otro nivel también me ha pasado con alguna novela de Stephen King, en especial con Cujo, que te llevas media novela preguntándote cuando rayos va a aparecer el “maldito perro”. King es un genio, pero a veces sus tramas tardan demasiado para mi gusto en arrancar y por lo que he oído Cujo no recuerda ni haberla escrito pues lo hizo bajo los efectos del alcohol. También me ocurre en novelas de Faulkner como Mientras agonizo, que andas toda la novela perdido releyendo cada frase a ver si le encuentras sentido. Y el Ulises de Joyce para qué hablar, aunque no sé si la palabra decepcionar es la adecuada, porque tampoco sé muy bien lo que esperaba. Cada vez me gusta más la prosa sencilla y cristalina sin grandes experimentos.

LPD: ¿Qué has leído últimamente?
JV: Lo último ha sido Crímenes imaginarios de Patricia Highsmith. Una novela muy de su estilo. Donde el suspense se va acumulando a cada página, y un pequeño conflicto toma cada vez mayores proporciones hasta alcanzar límites insospechados. Me gusta mucho la señora Highstmith porque logra convertir escenas cotidianas en grandes momentos de intriga.

LPD: ¿Recuerdas la primera novela que leíste?
JV: Supongo que sería algún libro de los Hollister que cogería a mi hermana mayor o puede que fuera alguno de Los Cinco de Enid Blyton. Sí, quizás fuera Los Cinco en el Cerro del Contrabandista, un magnífico libro, una obra maestra por lo menos para un pimpollo que sería yo entonces. Guardo un gran recuerdo así que mejor será no volver a leerlo, porque seguramente ahora me defraude. Jamás se lee con el mismo entusiasmo que cuando se es niño.

LPD: ¿Cuáles son tus géneros literarios preferidos a la hora de escoger lectura?
JV: Pues en realidad no soy mucho de géneros, soy más de autores. Me gustan los libros de Agatha Christie porque son de ella no porque traten de crímenes y porque sé que además de una intriga me va a regalar un retrato fiel de la sociedad inglesa de la época. Igualmente me gustan los relatos de Isaac Asimov, Phillip K. Dick o Bradbury porque son suyos, cada uno con su estilo, no porque traten historias de robots o naves espaciales. También me gustan las novelas que ocurren en determinadas épocas y lugares, como son el siglo XIX en Inglaterra o los años 50 en Estados Unidos. Es la forma en que yo me acerco a los libros.

LPD: ¿Eres capaz de explicar cómo te picó el gusanillo del escritor? ¿Cuántos años tenías?
JV: En el colegio no destacaba precisamente en matemáticas o física, pero se me daban bien las redacciones. Luego abandoné la escritura para interesarme por la fotografía; y siendo un poco más talludito comencé a presentarme a concursos literarios sin ningún éxito. Con el tiempo aprendí que uno no debe poner mucha confianza en los concursos, no soy el tipo de escritor que los gana, lo cual en el fondo me encanta ya que hay en mí algo de perdedor irredento.

LPD: ¿Tienes alguna obra olvidada en un cajón a la espera de salir a la luz?
JV: Escribí hace años una novela titulada El año del lobo, que retrata en parte mi infancia en la Vieja Castilla en la Tierra de Pinares, al borde del Duero, donde tuve una vida a lo Tom Sawyer, y donde narro la primera vez que vi un lobo,… o quizás era otra cosa, no lo sé. Puede que algún día la desempolve.

LPD: ¿Cuáles son tus planes de futuro? ¿Tienes alguna obra en mente?
JV: Tengo escrito otro libro de relatos que espero sacar pronto, también son de terror. De mucho terror, de dos rombos se podría decir. Y tengo ya escritos cuentos para otro posterior. Así como el desarrollo de dos novelas cortas ambientadas en España. La verdad es que no me aburro.

Conoce la obra: Cómo matar a Slenderman

LPD: Comenzaré por el principio, ¿cómo fue el proceso para elegir el título?
JV: Desde el principio barajé la idea de que el libro llevara el título de uno de los cuentos. Si te digo la verdad no sé por qué escogí este. No es el más largo, ni para mí el mejor. En el libro hay relatos que considero mejores como El Túnel o El Dorlis. Además durante mucho tiempo este relato se llamaba Cómo matar al hombre delgado. Como no tengo ningún tipo de asesor para estos temas, me reuní conmigo mismo y decidí que con el título de “el hombre delgado” nadie sabría a quien me refería, así que lo cambié en el último momento.

LPD: ¿Cómo nació la idea de escribir Cómo matar a Slenderman?
JV: Soy guionista. Escribo guiones de encargo para películas de bajo presupuesto. En estos casos la historia no la propongo yo sino los productores. Escribir un libro de relatos me permitía dos cosas. Uno: el dar a conocer historias mías sin ningún tipo de cortapisas, sin preocuparme de presupuestos ni de la opinión de un productor; y dos: el escribir un relato es más fácil de encajar en algún hueco suelto durante el día que una novela… ¡Ah! Y tres, que se me olvidaba. Mi carrera como escritor estaba estancada y creo que un libro de relatos es un comienzo más sencillo. Digamos, menos arriesgado, que una novela.

LPD: Toda obra literaria tiene alguna escena más complicada de escribir, ¿cuál fue el relato más complicado de escribir en Cómo matar a Slenderman?
JV: Creo que el titulado El visitante de cinco dedos. En otros relatos hablo de miedos más concretos, más conocidos: hombres lobo, vampiros… pero en ese una chica recibe la visita de algo imposible y perturbador, algo que ronda por la casa acechándola. Y todo ello necesitaba una descripción muy ajustada.

LPD: ¿Sabes cuánto tiempo tardaste en tener la obra lista para su publicación?
JV: Creo que los diecisiete relatos que aparecen fuero escritos a lo largo de un año más o menos. Si bien los escribí relativamente rápido, pues cada uno lo escribí en poco más de una semana, el proceso de reescritura fue lo que más tiempo me llevó.

LPD: ¿Reescribirías algún relato?
JV: Creo que todos. Realmente los abandoné. Hay que darlos por terminados en algún momento, porque si no uno se volvería loco. Creo que el perfeccionismo puede ser uno de los mayores enemigos de los escritores, en algún momento hay que parar.

LPD: ¿Te sientes identificado con algún personaje de Cómo matar a Slenderman?
JV: Me siento identificado con varios: con el abuelo que cuenta historias en Una historia de guerra, y que nunca es tomado demasiado en serio; con el cantante de Noche en Carver que recibe un encargo algo desagradable; con la chica poco agraciada de El Dorlis, que tiene una cita con alguien poco recomendable. Creo que de una forma u otra me siento reflejado en todos los relatos.

LPD: Algunos escritores se basan en personas de tu entorno para crear a sus personajes, ¿ha sido el caso de tu obra?
JV: No personajes completos, pero sí hay detalles y algunas descripciones sacadas de gente de mi alrededor. Suelen ser más descripciones físicas que psicológicas o morales.

LPD: No me puedo olvidar de la portada. ¿Me puedes explicar cómo fue el proceso de elección?
JV: He de decir que con ese tema no me rompí mucho la cabeza. Entré en una página web que ofrecen fotografías gratuitas y escogí una a mi gusto. No me gustan las portadas que son demasiado “evidentes”. Para un libro de cuentos de terror no hace falta poner en la portada una calavera o un zombi, prefiero que sugieran. Luego le pedí a un amigo que me echara una mano para formatearla.

LPD: ¿Qué le dirías a un lector que duda si leer Cómo matar a Slenderman?
JV: Le diría que si quiere leer una obra maestra del terror, algo que le impacte para el resto de su vida lea El resplandor, Cementerio de Animales, Otra vuelta de tuerca o La casa infernal. Y si tiene ganas de más y quiere pasar una noche movidita, con esa sensación de que cualquier ruido puede ser algo más que el viento colándose por una rendija, que lea este libro de relatos y pasará un buen mal rato.

LPD: Para finalizar la entrevista, si piensas que me he olvidado de preguntarte algo, ahora es tu momento.
JV: Creo que han estado bastante bien las preguntas, por añadir algo más quizás podríamos haber hablado de por qué en varios cuentos aparece Johnny Cash, supongo que es porque me encanta el Hombre de Negro y es mi sencillo homenaje, imagino que es algo parecido a cuando Berlanga hablaba del Imperio Austrohúngaro en todas sus películas.

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