Intercambio de palabras con Rosario Jiménez Roque

En esta ocasión, hablamos con Rosario Jiménez Roque, autora de “Tólenmaq: El hijo del dragón“. A través de preguntas y respuestas conoceréis mejor como se forjó esta novela de fantasía.

Las Palabras Descarriadas: Comenzaré por el principio, ¿cómo fue el proceso para elegir el título?
Rosario Jiménez Roque: Hace un par de años me aconsejaron leer a los grandes clásicos de la literatura rusa para mejorar mi escritura y, aunque estoy leyendo Guerra y Paz, decidí trasladar este consejo a la literatura que da origen a los escenarios de las novelas de fantasía: la edad media. Y antes de que nadie se lo pregunte: no, no he leído romances o cantares de gesta (salvo un trocito del Mío Cid). Me pregunté a mí misma cuál era la historia medieval por excelencia, y llegué a una conclusión que me dio la idea de la trama principal de Tólenmaq y también su título. Es fácil: coge la palabra “Tólenmaq”, quita el acento y la “n”, y cambia la “q” por una “c”, luego léelo todo al revés y tendrás la respuesta.

LPD: ¿Cómo nació la idea de escribir “Tólenmaq: El hijo del dragón”?
RJR: Tras haber decidido la línea principal de mi historia, debía ponerle un comienzo y decidí hacerlo en el momento justo de la concepción del personaje que algún día será el centro de poder en Tólenmaq, si no cae por culpa de la maldición primero claro. Ahora bien, este personaje era aun un bebé así que debía preparar el escenario, ese momento en el que aparecería y se ganaría a todos; tenía que explicar su legitimidad y también la magia que envolvía su mundo pero sin perder la perspectiva de que este mundo surgía por y para el futuro, así que comencé la historia con los hilos secundarios: di importancia a los personajes que forjarán el entorno en el que crecerá este niño, que harán magia, que verán a las últimas criaturas fantásticas antes de su extinción, que quemarán castillos o que harán surgir nuevas familias nobles y focos de poder. Y, en cierto modo, hice referencia a ese bebé en el título de este primer libro, con la idea de mostrarlo sin darle aun el protagonismo que me gustaría que llegase a tener.
Sé que parece una planificación muy a largo plazo, pero puedo asegurar que ninguna de las tramas de este libro os aburrirán, en especial aquellas en las que los caminos de los personajes parecen cruzarse y en más de una ocasión creemos ver a ese futuro rey profetizado por los Druidas, ¿pero es él?

LPD: Toda novela tiene alguna escena más complicada de escribir, ¿existe esa escena en “Tólenmaqu: El hijo del dragón”?
RJR: Debo confesar que sí y no. Una vez planeada la novela me vi inmersa en el mundo de Tólenmaq, y de hecho la terminé en un tiempo record para mí: tres meses. Creo que pasé más tiempo investigando historias de caballeros medievales y tratando de cuadrarlo todo que escribiendo, sin embargo también debo añadir que cuando quise hacer la escena romántica del capítulo 3 me sentí incómoda por tanto dulce y espero no haberlo transmitido a mi escritura. Yo misma tenía la sensación de haber apurado mucho la escena y el momento, pero sentía que no podía ni debía detenerme ahí o la historia no avanzaría. Después de eso fue todo como la seda, al menos en este primer libro.

LPD: ¿Sabes cuánto tiempo tardaste en tener la novela lista para su publicación?
RJR: Buena pregunta. En escribirla como tal tardé poco menos de tres meses, pero tenerla lista fue algo distinto. Para empezar tardé unos dos días en tenerla completamente transcrita, y otros tantos más en imprimirla. Corrijo mejor sobre papel que sobre una pantalla de ordenador, y eso que soy informática. Volviendo al asunto, tras tenerla impresa invertí un día por capítulo para revisarlos todos con la norma de no revisar dos seguidos. Esto lo hago así porque, como autora, conozco mi obra y tiendo a obviar errores porque en mi cabeza no están cuando en el papel… Luego vino la revisión de la que era mi lectora cero, que tardó… ¿Una semana puede ser? De esa parte no me acuerdo bien, lo siento, pero sé que luego la llevé al registro y solo entonces empecé a buscar editorial. Así que en conjunto fueron tres meses de escritura, pongamos una semana en transcripción e impresión, otra para la revisión de la lectura cero y 26 días de revisión propia (un día por capítulo). Más o menos, cuatro meses y medio desde la primera palabra escrita.

LPD: ¿Reescribirías alguna escena?
RJR: Me temo que no puedo cambiar muchas por tema de continuidad, pero confieso que el capítulo 3 me lo replantearía casi entero, al menos los diálogos. Creo que no terminó de quedarme todo lo realista que podía.

LPD: ¿Te sientes identificado con algún personaje de “Tólenmaq: El hijo del dragón”?
RJR: No sabría decirte. Por una parte creo poder decir que todos ellos tienen algo mío, y puede que por eso no soy capaz de identificarme con uno. No es un libro como “Estación Uno” en el que hay dos voces diferenciadas y o piensas como Neferu o como Ragna; en Tólenmaq hay muchas voces y en “El retorno del mago” hay más, y más que planeo en las continuaciones porque pretendo plasmar distintos aspectos de este mundo y sociedad. “El hijo del dragón” es el primer choque, no solo por introducirnos en el mundo sino porque todo el mundo está en conflicto con alguien y los personajes, desde sus distintas perspectivas y posiciones, nos comentan estas situaciones: Myrddin es la magia Druida y su posible final o transformación, Delao es el Templo y la nueva religión que está sustituyendo a los Druidas, Yeslo es un personaje humilde que acaba adoptando el roll de un caballero para poder hacer lo que él cree que es correcto, etc.

LPD: Algunos escritores se basan en personas de su entorno para crear a sus personajes, ¿ha sido el caso en tu novela?
RJR: No me gusta hacer eso. En mis libros, sobre todo en Tólenmaq, no hay buenos o malos, al menos distinguibles pero todos en algún momento son malos, bien por las circunstancias o porque deben serlo para lograr un objetivo. Sería algo incómodo que un conocido se identificase con un personaje que luego se dedica a quemar vivos al resto o cosas similares.
Mis personajes tienen rasgos míos, de la gente que he conocido y de los personajes que he visto en pantallas o sobre los que he leído en libros, pero son personajes creados desde cero. Buenos, malos, perversos o santos; ¿puede haber personas en el mundo que se les parezcan mucho? Por supuesto, pero no es algo hecho a posta ni pretendo que sea una crítica/halago hacia nadie concreto.

LPD: No me puedo olvidar de la portada. ¿Me puedes explicar su elección?
RJR: Bueno, antes de nada, muchas gracias.
La portada ha sido un trabajo de colaboración entre la editorial, una amiga mía, y yo. Allá por los días en los que “El hijo del dragón” solo era un contrato firmado y un Word en maquetación, Ediciones Camelot me envió una propuesta de portada que… Digamos que era distinta a lo que yo tenía en mente y les pregunté si podía enviarles una propuesta. Hice un boceto a lápiz y les gustó pero el dibujo debía ser digitalizado y ahí fue cuando entró en escena Marina Hidalgo que creó el actual dragón rojo de los Lacquin que protagoniza la portada de Tólenmaq 1. Ediciones Camelot aportó ese fondo negro estrellado y dio formato al precioso libro que es hoy. De la piedra del fondo me abstendré de hacer comentarios, pero la idea es que toda la colección sea así, con un escudo o emblema de Tólenmaq (y la piedra) sobre ese fondo negro tan solemne.

LPD: ¿Qué le dirías a un lector que duda si leer “Tólenmaq: El hijo del dragón”?
RJR: Se lee muy rápido, y no lo digo solo yo.
Bromas aparte. Si le gusta la fantasía, la mitología nórdica, la magia celta y los personajes con personalidad este libro le va a gustar. No es muy largo y aunque pueda resultar algo caótico con tantos personajes, tiene un anexo al final que explica todo para que se pueda seguir la trama sin tener que estar releyendo. Además es realista pero sin ser aburrido o pesado; lo que ocurre, pasa de forma natural y los personajes mismos te ayudan a ir de un lado a otro del mapa.
Tólenmaq es el declive de la civilización Druida y el arraigo de una nueva religión monoteísta, y sí, se parece a la historia real del mundo porque está ambientado en ella. Si se están pensando si leer o no el libro, yo les rogaría que le dieran una oportunidad a Tólenmaq y a su mundo. Que visiten mi web o la página de facebook “Mundo Tólenmaq” y vean las imágenes y lean los fragmentos de los libros que allí comparto. Ojalá eso les ayude a decidirse.

LPD: Para finalizar la entrevista, si piensas que me he olvidado de preguntar algo, ahora es tu momento.
RJR: Me gustaría comentar las imágenes que parecen en el libro: el mapa, que pretendo ampliar en sucesivas entregas, y la imagen de la última página. Esta representa la historia del libro: el dragón (Lord Lacquin) que se enfrenta a la gaviota (Lord Galfly), la serpiente (Myrddin) que asciende por un arbol seco en cuyo interior hay un reloj de arena que avanza al revés y la flor (Lady Vaylot) que se mueve en las sombras hacia el dragón. Con esta imagen pretendía resumir la historia y anticipar el futuro, y espero que os guste. Muchísimas gracias por la entrevista y por la oportunidad de hablar de mi libro, espero que tengáis la oportunidad de leerlo.

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