Yo, escritora

La Tuberia Durmiente

He aquí una nueva versión de un viejo cuento que seguro todos conocéis. Espero que os guste:
Tubería Durmiente
Érase una vez, en el país del Bricolaje y en un día ya olvidado que una nueva noticia alegró los corazones de sus habitantes: Taladro y Lijadora, monarcas del reino, acababan de ser padres de una Tubería, largo tiempo había sido esperada y por fin había llegado.
Pronto los felices padres organizaron una fiesta por todo lo alto, la lista de invitados era interminable: todos los que eran “alguien” en el reino habían sido invitados así como un representante por cada gremio: Sierras, Fresadoras, Alicates o Destornilladores fueron invitados al evento. así como a todas las hadas del reino pero ¡oh, desgracia! pero una de ellas no fue invitada por olvido de la reina.
Y llegó el gran día. El castillo deslumbraba mientras que la pequeña princesa dormía en su cuna y los invitados bebían y comían. Las hadas aparecieron volando y una tras otra se acercaron a la durmiente princesa y cada una le concedía una virtud como regalo.
-Serás la más hermosa del reino.
-Serás la más virtuosa del reino.
… Y así una tras otra pero cuando solamente quedaba una de pronto el cielo se oscureció y una nube negra aterrizó en la sala del trono, cuando se disipó todos pudieron ver a la decimotercera hada, la que no había sido invitada.
-No me habéis invitado a la fiesta, Majestad y en compensación un maleficio caerá sobre la princesa. El día que cumpla quince años se pinchará con un clavo y morirá -después soltó una cruel carcajada y desapareció tal y cómo había llegado, es decir, envuelta en una nube negra.
Los desconsolados padres lloraban en tanto que una de las hadas de acercó y dijo:
-Yo todavía no he entregado mi presente. No puedo anular el maleficio de mi compañera, pero si alterarlo. La princesa no morirá, sino que dormirá un sueño de cien años.
***
Los años pasaron y la princesa fue creciendo en edad y hermosura, tanto como una tubería pueda serlo. Sus padres habían eliminado del reino todos los clavos pensado que así podrían evitar la maldición.
Un día, justo el día en que la princesa cumplía su decimoquinto cumpleaños, fue a dar un paseo y en ello llegó junto a una torre muy alta. Con una curiosidad propia de la edad decidió subir a lo alto, así que saltito a saltito la princesa Tubería subió los escalones hasta llegar a lo alto. Allá encontró una vieja Tubería que le dijo:
-Hola, niña ¿qué haces aquí?
-Buenos días, amable señora. ¿Qué hacéis?
-Estoy clavando este clavo.
La princesa que nunca había visto un clavo se acercó.
-¿Me quieres ayudar, pequeña? -le preguntó la anciana, que no era otra que la malvada hada.
-Sí, gracias -contestó la princesa y se acercó más.
-Únicamente debéis doblar el cuerpo y empujar el clavo -le explicó.
La princesa así lo hizo pero entonces el clavo agujereó el cuerpo de la princesa y esta cayó al suelo como muerta. La malvada hada soltó una pérfida carcajada y se marchó volando en su negra nube. Y todo el reino del Bricolaje quedó sumido en un profundo sueño.
***
Y pasaron cien largos años hasta que un día el príncipe Abrazadera llegó hasta este lejano reino. Había oído hablar de la leyenda de la princesa Tubería durmiente y había decidido investigar así que tras un largo viaje llegó hasta la entrada del reino pero una maraña de arbustos y silvas dificultaban la entrada. Por suerte el príncipe Abrazadera no se dejaba vencer por tan poca cosa y rodando que rodará llegó hasta la torre donde dormía la princesa. Saltó a saltó subió los escalones tal y como los había subido cien años antes la princesa Tubería y al llegar a lo alto se encontró a una bella Tubería durmiendo y el príncipe Abrazadera se quedó prendado de su belleza. Entonces se fijó en el agujero creado por el clavo, así que saltó y se abrazó a la princesa Tubería para ir deslizándose por su cuerpo hasta tapar el agujero. Y en ese momento la princesa Tubería despertó y al abrir los ojos vio al príncipe Abrazadera rodeando su cuerpo. 
Pronto bajaron rodando los escalones y el reino, ya despierto celebró con alegría la llegada del príncipe Abrazadera quien nunca se separó de la princesa Tubería y este cuento se ha acabado.
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