Entrevista a Pilar Carrillo: Explorando ‘La visión’

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En esta entrevista a Pilar Carrillo hablamos de La visión, una novela que explora la memoria, la incertidumbre y las fronteras entre lo que percibimos y aquello que todavía no comprendemos.

La escritora reflexiona sobre la necesidad de escribir, sus influencias literarias y el simbolismo de la Amazonía brasileña. También nos cuenta cómo se documentó para la novela, por qué creó ella misma la ilustración de la portada y qué preguntas espera despertar en sus lectores.

Entrevista a Pilar Carrillo, autora de La visión: cabecera literaria con su retrato y el título de la novela
Retrato en blanco y negro de la escritora Pilar Carrillo
Pilar Carrillo, autora de La visión.

En esta entrevista

La escritora y lectoraLa novela La visión

Primera parte

Pilar Carrillo como escritora y lectora

¿Cuándo empezaste a escribir y en qué momento sentiste que querías tomártelo en serio?

La verdad es que he escrito siempre, de una manera o de otra. De niña tenía tendencia a coger el bolígrafo y escribir. Sospecho que era una forma de ordenarme mentalmente; en la escritura hay cierta linealidad, cierta estructura que no se consigue con la palabra oral, que es más directa y deja menos espacio para la reflexión. Sobre todo, me encantaba redactar cartas. Cuando mis destinatarios dejaron de corresponderme, comencé a escribir para mí: una larga carta que se convirtió en novela.

¿Qué lugar ocupa la escritura en tu vida cotidiana?

Escribo varias horas diarias. Escribo y borro, escribo y borro. De este modo voy formando un universo que a menudo se parece a un libro, aunque no lo haya planificado. Primero era una necesidad puntual; ahora, la escritura se ha convertido en un hábito del que ya no puedo prescindir.

¿Partes de una idea muy definida o prefieres descubrir la historia mientras escribes?

No suelo partir de una idea, sino de un estado emocional, de una sensación, que poco a poco se va expresando en la escritura. Ese estado con frecuencia se va convirtiendo en imágenes, que se desenvuelven en el espacio, incluso antes de que tenga una historia. Todo surge de ese momento inicial, luego es dejarse llevar por él y describirlo, aunque nada es igual: las palabras lo modifican, pero ese es el punto de partida.

¿Qué es lo que más te cuesta de todo el proceso de creación de una novela?

Lo más tedioso es corregir ortografía, gramática, sintaxis. Ahí actúa otra parte de mi mente, más racional. Además, soy terriblemente perfeccionista y, en un libro, ese tipo de corrección es un proceso infinito. Cuando corriges una capa, percibes los errores en otras que habían pasado desapercibidas. Eso, si tienes la suerte de detectarlas, porque muchas veces acaban impresas. Resulta un proceso muy frustrante.

¿Cuáles son tus autores favoritos?

Me encanta Clarice Lispector, Pessoa, Borges, Onetti. Rulfo, Duras, Virginia Woolf. Me gustan los autores que crean una atmósfera y tienen una profundidad reflexiva. También la literatura japonesa por su sutileza, como Kawabata en País de nieve. Parece que no ocurra nada, pero todo el rato transita la emoción escondida entre líneas, en pequeños detalles, en unos ojos reflejados en un cristal, en el paisaje. Me encanta la literatura sensitiva, donde pesan más las sensaciones que experimentan los personajes que la propia acción.

¿Qué libros han influido especialmente en tu manera de entender la literatura?

Los libros que influyen en mi literatura son los que tienen atmósfera, crean un mundo propio y no te lo explican todo. En ese sentido, la literatura japonesa me ha enseñado mucho en cuanto a lo sugerido, el silencio, lo extraño, los fantasmas, la memoria y la frontera entre lo que es real e irreal. Lo que me interesa no es el terror psicológico, pero sí cierta inquietud sobre lo real, como Pedro Páramo, donde la materia de un pueblo abandonado sigue viva gracias a los susurros que lo pueblan.

Como lectora, ¿qué buscas en una novela para que consiga atraparte?

Como he dicho, una atmosfera envolvente, pero también una voz. Una voz sugestiva que te conduzca, te atrape, pero sobre todo que te permita entrar en su universo y sentir sus emociones. No solo quiero que un libro me cuente una historia, quiero habitar en ella.

¿Hay algún género que leas habitualmente y que, sin embargo, no te plantees escribir?

Leo todos los géneros, siempre que me guste la cadencia de la escritura. Supongo que te refieres al género de novela. Tengo épocas en las que me interesan más unos temas que otros y me sumerjo en ellos. He leído novela histórica, romántica, de aventuras, ciencia ficción, aunque no sé si me pondría a escribir novela negra. Pero todo es posible. Me gusta explorar e investigar.

¿Qué consejo darías a alguien que está escribiendo su primera novela?

Mi consejo es que escriba si de verdad lo necesita. Pienso que la escritura es una necesidad ineludible. Sin esa sensación no existiría. No es patrimonio de todos, pero quien tiene esa semilla debería seguirla. Además, si es genuino el impulso, no tendrá más remedio. De no hacerlo, podría enfermar, deprimirse, rozar la locura. No es que sea terapéutico, es simplemente vivificante.

¿Tienes alguna otra novela pendiente de publicar?

Tengo varias novelas en el cajón. He escrito mucho y publicado poco. Supongo que mi perfeccionismo tiene algo que ver: me cuesta darlas por terminadas, siempre creo que son mejorables. Por otro lado, tampoco ha sido fácil encontrar editorial que quisiera publicar mis manuscritos. Todas las novelas son diferentes, pero tienen rasgos comunes: se centran en una voz intensa y la dimensión psicológica de los personajes y esos momentos en que la realidad comienza a adquirir una dimensión desconocida. No se trata de fantasía, aunque a veces la utilizo, o de fenómenos paranormales, que también aparecen en otros libros, sino de cuestionar la forma en que nos relacionamos con aquello que no podemos comprender.

Segunda parte

Sobre La visión: realidad, memoria y búsqueda interior

¿Cómo nació la idea de La visión?

La novela nació de una sensación de malestar y desasosiego y de una serie de preguntas que no obtenían respuesta: ¿de dónde puede venir ese malestar?, ¿qué ocurre cuando desconozco la causa de aquello que siento?, ¿puedo vivir con la incertidumbre?, ¿qué ocurre cuando lo que creemos que es nuestra realidad comienza a quebrarse?

La novela plantea una búsqueda interior. ¿Qué querías explorar a través de su protagonista?

Aquí partía de otra pregunta: ¿Hasta dónde puede llegar una búsqueda?, A qué profundidad podemos descender? ¿Existen límites para adentrarnos en lo más recóndito de nuestra conciencia, en la memoria o en los sueños? Ella está indagando en su memoria, pero también contacta con información que tal vez no esté en ella, sino fuera y que se manifiesta en percepciones nuevas, imágenes y visiones.

¿Por qué elegiste la Amazonía brasileña como escenario de una parte fundamental de la historia?

La Amazonia es uno de los lugares más enigmáticos de la tierra, un bosque espeso, grandioso y laberíntico. No se me ocurre una imagen mejor para representar el inconsciente y expresar cómo nos perdemos en su infinita maraña. Una imagen externa que es un espejo de la interna, hasta el punto de confundirlos. Además, tiene un ingrediente que me encanta y es que es un templo natural, no lo ha fabricado el hombre. Su profundo simbolismo va más allá de lo humano y alcanza muchos aspectos: peligro, desafío, extrañeza, desasosiego, pérdida, conexión, exuberancia. Como símbolo, la Amazonia es maravillosa.

El Santo Daime y la ayahuasca tienen presencia en la novela. ¿Cómo fue el proceso de documentación?

La documentación se basó en un trabajo de campo. Viajé hasta Brasil y conocí comunidades que practicaran esta religión. Conviví un tiempo con ellas tratando de adaptarme a sus costumbres y tuve algunas experiencias con la sustancia. A partir de todo ello construí el núcleo de la novela.

¿Qué te interesaba especialmente de ese contraste entre la vida conocida por la protagonista y el mundo que descubre durante su viaje?

La protagonista se marcha porque no obtiene respuestas con las herramientas ordinarias que le presenta su mundo. Tal vez necesitaba otros métodos para acceder a las causas de su malestar. La impulsa la búsqueda. Lo conocido nos presenta lo conocido y lo desconocido nos abre a lo desconocido. La selva es lo desconocido y es donde la frontera entre la realidad y la percepción, entre lo exterior e interior se vuelven imprecisos, se desdibujan. La selva es el símbolo de lo que no podemos comprender del todo, de aquello que se nos escapa, pero que aparece una y otra vez.

¿Cómo fue la selección de la portada?

La portada fue una propuesta que presenté a la editorial. Me pareció buena idea que fuese un dibujo realizado por la protagonista durante su viaje, como un apunte rápido. Lo pinté con tinta y acuarela, buscando reflejar la espesura de la selva como un muro infranqueable, enmarañado e indiferenciado. La indefinición del dibujo pretendía reflejar el inconsciente de la protagonista y el velo que nos oculta parte de la realidad. La memoria, el misterio y las visiones oníricas son parte del argumento. Por otro lado, me pareció que esa imagen contrastaba con el título La visión. La palabra aporta la claridad y la definición que el dibujo no posee. Además, sugiere la idea de mirar entre la espesura de los árboles, de descubrir lo oscuro, lo recóndito, el inconsciente.

¿Ha habido alguna reacción de los lectores ante La visión que te haya sorprendido especialmente?

En verdad, aún no tengo suficientes opiniones de mis lectores para responderte. Me encantaría que me sorprendieran con interpretaciones o con detalles de la historia en los que yo misma no he reparado mientras construía la narración.

Después de terminar la novela, ¿con qué pregunta o sensación te gustaría que se quedara el lector?

La sensación que me gustaría dejar en el lector es la duda ante sus propias certezas. La historia invita a aceptar que no todo tiene una explicación única y que la búsqueda puede ser infinita e inabarcable. Quizá también se quede con estas preguntas: ¿y si existen otras visiones de la realidad?, ¿puedo vivir con esta incertidumbre? Cada cual debe encontrar sus propias respuestas dentro de esta maraña amazónica. La novela transita por silencios que dejan lugar para que cada lector se responda a sí mismo.

¿Cómo fue trabajar con la editorial Huso?

Ha sido una experiencia muy positiva. Publicar un libro no consiste solo en escribirlo, sino también en acompañarlo durante todo el proceso. En mi opinión, tiene que haber una relación entre forma y contenido para que ambos tengan sentido. La editorial ha creído en mis historias, ha sido colaborativa y muy respetuosa con mis puntos de vista. Además, me dio la oportunidad de trabajar con la escritora Liliana Diaz Mindurry, que estuvo a cargo de la corrección del texto. Me gustaría destacar lo valiosa que fue su experiencia literaria y la comprensión que mostró hacia mi forma de escribir. Incluso la portada es un dibujo mío. Siempre me gusta participar en el libro físico, no solo en su contenido y la editorial me lo ha permitido. Para mí el libro es también un objeto valioso: la portada, el diseño, la estructura, la presentación del texto, el tacto del papel. Todo ello contribuye a la experiencia de la lectura.

Si crees que me he olvidado de preguntar algo importante, ahora es el momento de comentarlo.

Creo que hemos hablado de lo más importante, aunque supongo que siempre se pueden decir más cosas sobre una historia. Toda historia, al igual que los símbolos, posee una polisemia intrínseca. A veces me sorprendo mirando la novela desde una perspectiva y luego desde otra, como si fuese un libro diferente. Eso me gusta. Me permite descubrir las diversas lecturas, visiones e interpretaciones que puedan darse. Incluso desde la mirada de una sola persona.

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